sábado 22 de noviembre de 2008

... y final

Nota de suicidio postrera, de fin de un personaje que ya murió hace unos días. Ya no existe opositor enmascarado, mutó en funcionario anónimo, en engranaje de la máquina administrativa. Queda ya nada que decir, poco que hacer. Una pila de papeles camino del reciclaje, unas hojas de calendario para siempre pasadas.

Sólo queda dar las gracias a tantos. Nada de esta historia con final feliz (?) hubiera sido posible en solitario, aunque me haya empeñado en esta soledad tras las máscara. No tiene sentido prolongar más este diario, añadir líneas fuera de su contexto. Seguiré apareciendo en esta blogosfera que me ha dado tanto, aunque sea ya en hojas prestadas, en bitácoras ajenas, hasta que este nombre impostado no signifique nada. Por lo pronto, debo una contribución a Apuntes Electrónicos si tengo fuerzas para ello, pero poco más conozco de dónde me llevarán mis pasos, de qué camino haremos al andar.

Adiós.


“…Yace aquí el Hidalgo fuerte

que a tantos extremos llegó

de valiente, que se advierte

que la muerte no triunfó

de su vida con su muerte.

Tuvo a todo el mundo en poco;

fue el espantajo y el coco

del mundo, en tal coyuntura,

que acreditó su ventura

morir cuerdo y vivir loco…”

Epitafio de Alonso Quijano - "Don Quijote de la Mancha"
Miguel de Cervantes


martes 11 de noviembre de 2008

¿Penúltimo capítulo?

Hoy, nos han publicado el nombramiento en el BOE. Y esto da poco más de sí, lo noto en mis dedos que torpemente escriben estas líneas, con desgana.

Siempre que algo está acabando, se mezcla el sabor de la miel y la hiel, sea porque se desea que finalice un trance amargo o porque culmina uno dichoso. No sé en estos momentos que sabor pesa más en la balanza del gusto. Quizás sea porque aún todo no acabado, porque nada acaba en este mundo de la Administración hasta que se formaliza el último acto. Y ese último acto aún queda demasiado lejano, más de lo que uno desearía. Quizás por ello ha sido ese halo de pesadumbre que algunos hoy han vislumbrado tras la máscara.

Hoy estoy cansado. Llevo ya demasiadas semanas andando hacia un final que nunca parece acercarse. Oposición, trámites hasta el curso, curso, prácticas, nombramiento. Tras un mojón del camino siempre parece quedar otro, de apariencia trivial para el extraño, pero que aún ha de alcanzar el que camina. Más trámites, toma de posesión. Ojalá este sea de verdad el penúltimo capítulo de este diario, que tan sólo quede la clausura y cierre. Desearía dormir hasta entonces.

viernes 7 de noviembre de 2008

Huyendo del registro

Papeles y más papeles de nuevo. A modo de sobredosis, de vacuna que nos impulse a potenciar la tan cacareada reducción de cargas administrativas, cualquier movimiento de un estado administrativo a otro implica acarrear un sinfin de celulosa. La Administración Electrónica interna sigue sin existir, llevar un dato de una ventanilla a otra es un flujo imposible de desmaterializar en bits.

Y siempre ha de pasarse por el sinvivir de la duda, de si se tendrá a tiempo tal o cual certificado, de si nadie se equivocará en un día y te meterá en un follón. Cuando esto acabe, solo espero estar mucho tiempo sin tener que acercarme a un registro.

domingo 2 de noviembre de 2008

Tierra de Nadie

Pasa el tiempo y sigo sin llegar a ningún punto, sigo caminando sin acercarme al objetivo. A veces, los vericuetos del pensamiento son mas enrevesados que cualquier ruta, y uno mismo es capaz de colocarse en los mismos mil y una trampas. Queda uno preso de su propia capacidad de elección, atenazado por la incertidumbre que cada opción plantea.

Los semanas se acaban, las horas ya no pueden dar más de sí. Día arriba, día abajo, es menos de un mes real para cerrar el pensamiento, sin posibilidad de prorroga. Es difícil morir y es difícil nacer, es difícil acabar y es difícil empezar. Aunque fuera sólo por rutina, desearíamos que el ocaso no acabara nunca, que el amanecer nunca empezase.

Detrás de la fachada, detrás de la máscara, siempre está la duda. En la frente marcada aquella frase de Rita Hayworth en "Gilda", "Si fuera un rancho, me llamarían `Tierra de Nadie´".

sábado 25 de octubre de 2008

Difuminado

Vi la entrada en el foro de Preparatic y no pude resistirme a la gamberrada de citar la maestro Fu-Manchú con aquello de "El mundo volverá a saber de mí". Resulta curioso que aun se recuerde mi paso por allí cuando hacía tanto tiempo que no intervenía, aunque desde las sombras continuara su evolución.

Una compañera de esto de lo irreal dijo que le pasaba como lo que el cantante de los Secretos decía en "Ojos de Gata", que prefería seguir tras el blog porque se sentía vulgar al bajarse del escenario. Quizás es una de las frases más acertadas que he oido, y que nos define perfectamente a todos los que preferimos negar nuestra existencia real tras colecciones de 0´s y 1´s.

Sin embargo, no es cierto que vuelva, me difumino. Como al final de la película de "El Hombre Invisible", mi cuerpo empieza a dejar de tener forma, y sólo podrá recobrarla con la muerte. Cad vez tengo menos ganas de continuar con este diario, quizás porque va quedando menos de tiempo para que tenga sentido su existencia. O al menos eso se espera. Y entonces, volveremos a ser vulgares.