Nota de suicidio postrera, de fin de un personaje que ya murió hace unos días. Ya no existe opositor enmascarado, mutó en funcionario anónimo, en engranaje de la máquina administrativa. Queda ya nada que decir, poco que hacer. Una pila de papeles camino del reciclaje, unas hojas de calendario para siempre pasadas.
Sólo queda dar las gracias a tantos. Nada de esta historia con final feliz (?) hubiera sido posible en solitario, aunque me haya empeñado en esta soledad tras las máscara. No tiene sentido prolongar más este diario, añadir líneas fuera de su contexto. Seguiré apareciendo en esta blogosfera que me ha dado tanto, aunque sea ya en hojas prestadas, en bitácoras ajenas, hasta que este nombre impostado no signifique nada. Por lo pronto, debo una contribución a Apuntes Electrónicos si tengo fuerzas para ello, pero poco más conozco de dónde me llevarán mis pasos, de qué camino haremos al andar.
Adiós.
Sólo queda dar las gracias a tantos. Nada de esta historia con final feliz (?) hubiera sido posible en solitario, aunque me haya empeñado en esta soledad tras las máscara. No tiene sentido prolongar más este diario, añadir líneas fuera de su contexto. Seguiré apareciendo en esta blogosfera que me ha dado tanto, aunque sea ya en hojas prestadas, en bitácoras ajenas, hasta que este nombre impostado no signifique nada. Por lo pronto, debo una contribución a Apuntes Electrónicos si tengo fuerzas para ello, pero poco más conozco de dónde me llevarán mis pasos, de qué camino haremos al andar.
Adiós.
“…Yace aquí el Hidalgo fuerte
que a tantos extremos llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con su muerte.
Tuvo a todo el mundo en poco;
fue el espantajo y el coco
del mundo, en tal coyuntura,
que acreditó su ventura
morir cuerdo y vivir loco…”
Epitafio de Alonso Quijano - "Don Quijote de la Mancha"
Miguel de Cervantes
Miguel de Cervantes